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| El Guernica de Pablo Picasso, inspirado en un bombardeo durante la Guerra Civil Española. |
Hace
poco terminó la exposición en Bellas Artes de “Picasso revelado
por David Douglas Duncan”, en las salas mostraban fotos de la vida
del artísta acompañadas por algunas de sus obras. Una de las
imágenes que más me llamaron la atención fue la de Pablo Picasso
con los ojos llorosos, bien abiertos y el rostro con aspecto de
sorpresa y compasión. Después pude leer que lo que producía en el
español tan expresivos gestos era una colección de fotografías de
la guerra de Corea. Entendí que si algo podía describir esa cara de
Picasso era su sensibilidad.
Personalmente
siempre he creído que lo que hace arte al arte es su cualidad para
mover nuestras más profundas membranas, para hacernos sentir de
manera que la cotidianidad no puede, nos hace vibrar y pensar de
manera diferente. Es fácil identificar una obra de arte si de
repente circula por el cuerpo un escalofrío o se sienten las
clásicas mariposas en el estómago. Lo mínimo que puede esperarse
de un creador de arte es que sea sensible, porque debe transmitir
emociones de manera bien potente como para que un extraño que no
sepa el por qué de esa obra, pueda recibir el mensaje a través de
sensaciones.
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| León Trotsky (líder la Revolución rusa) con Diego Rivera (muralista mexicano) y André Bretón (escritor francés). Los artistas se involucran naturalmente en proyectos políticos. |
Y sí,
hay que aclarar que las fotos de gatitos en calendarios no son arte
porque son cotidianas, los reallity shows no son arte, tampoco el
reggeaton es arte aunque sus escuchas experimenten calor en la
entrepierna, es algo meramente físico que no toca el alma. Claro que
son expresiones culturales, pero no toda cultura es artística ni
culta.
Una de
mis maestras en la Universidad mencionó alguna vez que es obvio que
al salir de un museo uno se sienta agotado, porque el arte cansa.
Todas las emociones que experimentamos pasando de obra a obra
resultan como una montaña rusa en nuestro cuerpo y nuestra mente que
termina por saturar nuestra energía. Es lo mismo a leer o ir a un
concierto, seguramente les ha pasado que al estar enfermos no quieren
leer sino ver la televisión, esto es porque leer exige cierto estado
de apertura y concentración para resistir las múltiples emociones
que se sufren al entrar en la lectura, cosa que la televisión no
hace.
Cuando
se está en constante contacto con el arte y se ejercitan tanto los
sentimientos, se desarrolla una mejor percepción del mundo, ya que
se puede sentir en carne propia lo que otros viven y con ello se
desarrolla el sentido crítico en las personas. Aquellos que están
entrenados en el arte son capaces de pensar más allá de lo
inmediato, de reconocer el dolor y la felicidad con tal intensidad
que se sienten obligados a actuar y, al menos, sienten culpa si no lo
hacen.
Ahí
es donde radica la importancia del arte en la política, ese el por
qué los Estados totalitarios temen a los artistas. Los creadores no
hacen cosas bonitas, sino que despiertan en las personas instintos, reacciones y pensamientos profundos peligrosos para el status quo, ésto es siempre un riego para los poderosos que quieren conservar este estado de las cosas y para ello lo conveniente es
tener a gente plana que no vea más allá de lo que tiene en frente.
Una sociedad con los sentimientos trabajados no puede permitir las
calamidades que desata la violencia, como la represión, la censura o la desigualdad, porque sus integrantes entienden
el dolor que causan en otros. De hecho, la verdadera política, precisamente,
tiene por objetivo eliminar la violencia como forma para solucionar
conflictos.
Un
lugar en donde se pretende que la democracia sea la manera para ejercer
el poder supone una sociedad crítica, dispuesta a interesarse por la
vida en común, que sacrifica sus ventajas personales para disfrutar
de las comunes y que conoce su entorno. Para lograr la formación
de ese tipo de personas no se necesitan clases de civismo puntuales
y reglas para todo, hay que apostar al arte, pero no se hace
porque no se ven resultados inmediatos. Las sociedades expuestas al
arte no se alían con el narcotráfico ni ven en las armas la
solución a sus problemas; quienes leen poesía dicen groserías sólo en
los momentos correctos y no permitirán que sus hijos hagan bullying; quienes van al
teatro y aprecian la belleza no tiran basura por donde sea y sin duda
cuando se escucha verdadera música no dan las ganas de tocar el claxon.
Lamentablemente, el gobierno quita sin problema el presupuesto al arte en nuestro país y ve más carne de cañón electoral al poner el árbol de navidad más grande en Paseo de la Reforma que con una feria de libros. Tal vez obtengan más votos en dos años, pero no tendrán una sociedad de calidad para vivir. No es que el arte sea la respuesta a todo, pero sin duda es un aspecto importante, sobre todo en la cultura democrática que la hace a un lado como si no tuviera ninguna función social. Acerquémosnos al arte para acercarnos también a los otros y admirar lo que está más allá de nuestros ojos.
Lamentablemente, el gobierno quita sin problema el presupuesto al arte en nuestro país y ve más carne de cañón electoral al poner el árbol de navidad más grande en Paseo de la Reforma que con una feria de libros. Tal vez obtengan más votos en dos años, pero no tendrán una sociedad de calidad para vivir. No es que el arte sea la respuesta a todo, pero sin duda es un aspecto importante, sobre todo en la cultura democrática que la hace a un lado como si no tuviera ninguna función social. Acerquémosnos al arte para acercarnos también a los otros y admirar lo que está más allá de nuestros ojos.

